Nuestra opinión editorial sobre qué hace bien y qué hace mal esta máquina.
Casi doce mil personas la han valorado y le dan un 4,4. En una categoría donde la fiabilidad es el problema estructural, ese dato pesa más que cualquier especificación, porque significa que la máquina aguanta el uso real de miles de cocinas durante años.
Es la hermana mayor de la Serie 3300 que ya estaba en el catálogo: mismo sistema LatteGo de dos piezas sin tubos —el más fácil de limpiar del mercado— y mismo molinillo cerámico de doce niveles, pero con doce bebidas en lugar de seis, cuatro perfiles de usuario y una pantalla bastante más clara.
La pregunta obvia es si merece la pena pagar unos 100 € más que la 3300. Si en casa sois varios y cada uno toma lo suyo, sí: los perfiles de usuario y las recetas extra se usan a diario. Si sois uno o dos y siempre pedís lo mismo, la 3300 hace exactamente el mismo café por menos.
Lo que renuncias, como en toda superautomática, es control: aquí no se ajusta presión, ni temperatura, ni prensado. Pulsas un icono y bebes.