Nuestra opinión editorial sobre qué hace bien y qué hace mal esta máquina.
La Evo moderniza a la Magnifica donde más se notaba: el panel. Cinco iconos táctiles, recetas directas y una interfaz que ya no parece de 2010. El corazón sigue siendo el mismo molinillo cónico de 13 posiciones, que es una buena noticia.
Conviene aclarar algo que confunde a mucha gente al comprar: la familia Magnifica Evo tiene versiones con jarra de leche automática LatteCrema y versiones con espumador manual. Esta es la de espumador manual. Si lo que buscas es apretar un botón y que salga el capuchino, esta no es tu máquina; mira la Philips LatteGo del catálogo.
Frente a la Magnifica S clásica pagas unos 100 € más por la interfaz, más recetas y algo más de acabado. Si el panel te da igual, la S hace prácticamente el mismo café por menos.
Un apunte de las reseñas: su nota media es de las más bajas del catálogo y varios usuarios cuentan averías tras uno o dos años. También hay quien insiste en que hay que dedicarle tiempo de configuración inicial antes de juzgarla.