Nuestra opinión editorial sobre qué hace bien y qué hace mal esta máquina.
Si solo pudieras mirar una máquina de iniciación, sería esta. No porque haga el mejor café de su rango —hay debate— sino porque lleva años siendo la referencia: 21.000 valoraciones, recambios en todas partes y una comunidad enorme que ha documentado hasta el último truco para sacarle más.
Sus argumentos son concretos: 15 cm de ancho (cabe donde no cabe ninguna), termobloque que la deja lista en menos de un minuto, dosis programable y un cuerpo de acero que aparenta más de lo que cuesta. El portafiltro es de 51 mm con cestillos presurizados, así que de fábrica funciona con cualquier café molido.
Y aquí está el detalle que la separa del resto de su gama: es la máquina de iniciación con más recorrido si te enganchas. El mercado está lleno de cestillos sin presurizar de 51 mm y de tampers para ella. No la convierten en una Gaggia, pero le sacan bastante más de lo que trae de serie.
El espumador es el clásico de De'Longhi con ayuda de aire: espuma fácil, latte art no. Y a este precio, con este tamaño, es un pacto razonable.