Nuestra opinión editorial sobre qué hace bien y qué hace mal esta máquina.
La Gaggia Classic es una institución. Su diseño básico lleva décadas casi intacto porque no necesita cambiar: grupo tradicional, válvula solenoide de tres vías, portafiltro comercial de 58 mm y una caldera que sirve para extraer y para vaporizar. Es una máquina de cafetería reducida al tamaño de una encimera.
No tiene PID, ni pantalla, ni dosis programable, y ahí está la mitad de su gracia: todo lo que hace lo controlas tú. La otra mitad es su ecosistema. No existe otra máquina doméstica con tantos recambios, tantos accesorios y tantas modificaciones documentadas. Un usuario lo resume en su reseña: por doscientos euros más le pones PID, atenuador y manómetro, y tienes otra máquina.
La contrapartida es que no perdona nada. Sin molinillo decente, la Classic hace café peor que una presurizada de 90 €, porque aquí no hay válvula que te salve. Es una máquina que exige un equipo alrededor.
Sobre este anuncio en concreto: tiene pocas valoraciones y varias mencionan problemas con el vendedor y la postventa más que con la máquina. Merece la pena mirar quién vende antes de comprar.